PALABRAS DEL EMBAJADOR AGUIRRE CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA
INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
3 de julio de 2008
Embajada de EE.UU., Madrid (España)
Howdy!! Welcome to the residence of the U.S. Ambassador.
We are excited to have friends from Texas with us. A very special welcome, to
Drayton and Elizabeth McLane, owners the Houston Astros Baseball team. Also,
welcome, to Chairman Rex Tillerson, his wife Renda, and his associates from
Exxon–Mobil.
As in past years, as a courtesy to our many Spanish friends who do not speak
English, I will make my main remarks in Spanish. There are English translations
available.
Muy buenas noches.
Mi esposa, Tere, y el resto del equipo de la Embajada, se unen a mí, para darles
una cálida bienvenida a todos, especialmente a nuestros compatriotas
estadounidenses, a mis colegas Embajadores, y a miembros del cuerpo diplomático.
Agradezco especialmente la presencia de:
• La Ministra de Defensa, Dña. Carme Chacón
• La Ministra de Administraciones Públicas, Dña. Elena Salgado
• El Secretario General de la Presidencia, D. Bernardino León Gross
• El Alcalde de Madrid, D. Alberto Ruiz-Gallardón
Saludo también a los oficiales de las Fuerzas Armadas, de los Cuerpos de
Seguridad, de la Guardia Civil y de la Policía, que nos honran con su presencia.
Y doy una especial bienvenida a mis amigos. El distinguido
• Jefe del Estado Mayor de la Defensa, JEMAD, General D. Félix Sanz Roldán,
• Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, AJEMA, Almirante General D.
Sebastián Zaragoza Soto,
• Jefe del Estado Mayor del Aire, JEMA, General del Aire D. Francisco José
García de la Vega.
Muchas gracias a todos por acudir ésta noche para celebrar con nosotros el 232
aniversario de la Independencia de los Estados Unidos de América.
Quisiera expresar mi reconocimiento a los generosos patrocinadores que han
donado fondos, o sus deliciosos productos, para que ésta celebración sea un gran
éxito.
También quiero dar las gracias a la Banda de Música del Mando Aéreo General del
Ejército del Aire; y al Grupo de Marianne McBell, por su contribución al
ambiente “vaquero”. Muchas gracias, Marianne, por esa bellísima interpretación
de nuestro himno nacional.
Y por último, mi especial agradecimiento a los extraordinarios jóvenes Infantes
de Marina de Estados Unidos y de España, por el sentido acto en honor de las
banderas de ambos países.
Nuestro país rinde especial homenaje a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas,
pasados y presentes, por defender los valores que tanto apreciamos.
Ésta es mi cuarta celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos en
Madrid. Y será mi última como Embajador de Estados Unidos ante España y Andorra.
Mi compromiso personal con la nación, y con el Presidente, se cumplirá cuando el
Presidente Bush termine su mandato en enero de 2009.
Es un gran honor para Tere y para mí, servir a nuestro estimado amigo, el
Presidente George Bush, como sus representantes personales en España y Andorra.
Durante más de siete años, el me ha concedido el honor de prestar mis servicios
en tres puestos de alto nivel ejecutivo en su Gobierno.
Y hablando de nombramientos presidenciales, felicidades a Hugo Llorens por ser
un Ministro Consejero excepcional. Nuestros mejores deseos de éxito a él y a
Lisett, como próximos Embajadores de Estados Unidos en Honduras.
Hoy, celebramos, una vez más, el nacimiento de una nación democrática: ¡Mis
Estados Unidos de América!
Hoy recordamos los ideales de nuestra Declaración de Independencia, que nos han
llevado a ser una de las democracias en funcionamiento más antiguas del mundo.
Los padres fundadores de nuestro país comprometieron sus vidas, sus fortunas y
sus sagrados honores al firmar la Declaración de la Independencia.
Ellos proclamaron la libertad como el derecho natural de toda la humanidad.
Estas libertades están encarnadas en nuestro proceso democrático. Y les rendimos
tributo cada vez que celebramos nuestras elecciones, tal como establece nuestra
Constitución.
Elegir a los mandatarios es una parte natural y saludable de la democracia.
Hace cuatro meses, los votantes españoles reeligieron al Presidente José Luis
Rodríguez Zapatero, quien encabezará el gobierno durante otros cuatro años.
Dentro de cuatro meses, el pueblo estadounidense elegirá al presidente y el
vicepresidente, a más de veinte gobernadores, a un tercio del Senado y a todos
los miembros de la Cámara de Representantes.
El nuevo inquilino de la Casa Blanca será una de dos extraordinarias personas,
quien aportará nuevas ideas y prioridades.
Una vez nombrado su Gobierno, sus colaboradores cubrirán más de 500 puestos
clave, además de todos los embajadores que no son de carrera; incluyendo mi
sucesor como Embajador en España.
Debido al largo proceso de selección y confirmación por parte del Senado,
pasarán algunos meses hasta que el próximo Embajador llegue a España. Éste es el
proceso normal.
Mientras tanto, el nuevo Ministro Consejero, Arnold Chacón, dirigirá la Embajada
como Encargado de Negocios. Ha sido cuidadosamente escogido, y lo hará muy bien.
Estas dos fechas, 9 de marzo y 4 de noviembre, son hitos que marcarán el futuro
camino de nuestra relación bilateral.
Llegados a éste punto, recordemos brevemente los últimos tres años.
Cuando el Presidente Bush me pidió que sirviera como su Embajador en Madrid, me
encargó que avanzara y normalizara la relación de Estados Unidos con España, a
pesar de ciertas reservas existentes en el seno de nuestras respectivas
administraciones.
Mi estrategia fue centrar nuestra mutua atención en las múltiples cuestiones de
interés común; dejando a un lado nuestras diferencias, para abordarlas
independientemente.
Por esas fechas, mi buen amigo, el Ministro Moratinos y yo, según las
instrucciones de nuestros respectivos Presidentes, centramos nuestra atención en
los muchos años de amistad, y en la fuerte alianza transatlántica entre nuestros
países.
Además, reconocimos nuestra activa cooperación en temas como la lucha contra el
terrorismo, y contra el tráfico de drogas; el apoyo a la democracia, y los
derechos humanos en todo el mundo; y nuestro compromiso con el comercio abierto
y libre.
¡De eso hace tres años! ¡Toda una vida en la diplomacia!
Desde entonces, el gobierno español, en pleno, ha sido nuestro socio.
Hemos superado pasadas diferencias y construido una sólida relación. Ahora
cooperamos plenamente en la mayoría de las cuestiones de importancia estratégica.
El Presidente Bush seguirá representando a todos los estadounidenses – a los
demócratas, a los republicanos y a los independientes – hasta que transfiera el
poder al Presidente que sea elegido.
En ocasiones, oigo comentarios despectivos sobre el Presidente Bush y su
Administración. Eso me duele.
Sería contraproducente permitir retóricas imprudentes y gratuitas, erosionaran
nuestra buena voluntad y nos hicieran retroceder parte del camino recorrido.
El 20 de enero de 2009, jurará su cargo el cuadragésimo-cuarto presidente de
Estados Unidos.
Los miembros del nuevo Gobierno tardarán algún tiempo en asentarse, y
familiarizarse con sus respectivas y complejas carteras.
Y aunque mi sucesor llegará bien preparado a Madrid, creo que durante la primera
mitad de 2009, el trabajo más duro será para el Embajador español en Washington,
D.C., quien establecerá contactos con la nueva Administración.
Éste periodo ofrecerá una oportunidad al Gobierno español, para comunicar sus
objetivos al nuevo gobierno estadounidense.
Nadie puede adivinar los asuntos que van a surgir en los próximos años.
Pero puedo pronosticar, con cierta confianza, que serán similares a los que
afrontamos hoy.
Los sondeos de opinión muestran que los estadounidenses y los españoles
compartimos las mismas preocupaciones:
- Queremos terminar con el terrorismo.
- Queremos trabajos y crecimiento económico.
- Queremos entornos seguros.
- Y queremos un futuro mejor, y más pacífico, para nuestros hijos.
Por tanto,
• Seguiremos hablando de las economías, cooperando en la lucha contra el
terrorismo y la seguridad internacional.
• Seguiremos combatiendo el tráfico de estupefacientes, y encontrando maneras de
hacer del mundo un lugar más seguro.
En suma,
• Seguiremos fomentando la democracia, la seguridad, el comercio y los mercados
libres.
Soy optimista. Veo una gran oportunidad para que los Gobiernos estadounidense y
español continuemos juntos nuestro excelente diálogo, promoviendo nuestros
valores e intereses compartidos.
Tal vez no estemos de acuerdo en algunas cuestiones; pero al final, la mejor
política es la que surge de nuestros propios intereses comunes.
Lo más importante que hemos de recordar… es que nuestra relación bilateral tiene
múltiples facetas… es productiva y madura… y está basada en los mejores
intereses de ambos países.
El año que viene, cuando comience mi nueva vida privada en Houston, estaré
animando a los nuevos protagonistas desde las gradas. Les deseo a los nuevos
embajadores, tanto en Madrid como en Washington, todo tipo de éxito.
Antes de marcharnos en enero, Tere y yo visitaremos personalmente con la mayoría
de ustedes. Una y otra vez les daremos las gracias individualmente, y a España
en general, por ofrecernos su amistad, y por permitirnos representar a nuestra
nación en su gran país.
Muchas gracias, desde el fondo de nuestro corazón, por hacernos sentir como en
nuestra casa.
¡Que viva España!
y
God Bless America!
ir al principio ^
|